martes, 29 de septiembre de 2009

Broker del oro de Pinochet reclama falta de interés en el caso

Pese a haber vuelto a enviar este año antecedentes sobre la posible posesión de 9,62 toneladas del metal a nombre del fallecido Augusto Pinochet dice no haber sido requerido para ninguna diligencia. Está dispuesto a venir a Chile y declarar en la causa, pero advierte que la desidia frente a su indagatoria lo ha hecho desechar algunos datos.

A nueve meses de haber denunciado un supuesto nuevo intento de venta de 9,62 toneladas de oro, presuntamente de propiedad del fallecido general Augusto Pinochet Ugarte, el broker Alan Landry habla desde Pacific Palisades, en Los Ángeles, sobre las dos denuncias que en tres años ha realizado frente a las autoridades chilenas.
“A fines del año pasado y comienzos de éste empecé los intentos para contactarme con las autoridades chilenas para entregarles esta nueva información y cada una de la documentación que el contador Eddy Cools me había entregado y que tenían el nombre de Pinochet”, asegura Landry.

Estos son los documentos que en marzo pasado el juez del caso Riggs, Manuel Valderrama, adjuntó al expediente reservado de esta arista del caso y que señalan que un belga a nombre de la Iglesia Ortodoxa Rusa intentó vender este metal con documentación a nombre del fallecido dictador.

Pese ha haber realizado todas las gestiones dice que sólo ha mantenido contactos informales con autoridades del Consejo de Defensa del Estado (CDE), pero nunca ha sido requerido para una diligencia legal.

El consultor de The CCI Group señala que “durante diciembre llamé varias veces a Mariano Fernández (quien se desempeñaba como embajador en EEUU) y posteriormente le envié un memo donde le comentaba lo sucedido. Mi último intento de llamado fue este año y no recibí respuesta. En ese momento tenía chequeado el monto y el valor mercado del oro”.

Todas estas gestiones y la nula respuesta por parte de los chilenos dice que lo han decepcionado.

“Me ha desencantado la falta de interés en este oro que les pertenece y que podrían recuperar”, asegura.

FRENTE A LA CRÍTICA

Asimismo, enfrenta las críticas de quienes han dicho que todo lo que él declara es mentira, luego que tras su denuncia en 2006 tanto la aseguradora alemana Schell Security S.A. negara la veracidad de los documentos, al igual que el Hongkong and Shanghai Banking Corporation (HSBC) que aseveró no tener cuentas de reservas de oro a nombre de ningún Pinochet.

“Entiendo porqué el HSBC niega la veracidad y existencia del oro, porque al guardarlo está claro que infringió la ley, y respecto a Schell no me consta que hayan declarado la falsedad de los bonos”, dice Landry.

Además asegura que todos los papeles pasaron por la certificación de la empresa compradora de oro CCI Group para la cual trabaja y quienes también creen que los bonos y depósitos son reales y no se trata de falsificaciones.

-¿Qué busca con estas denuncias?

-Ayudar a que el pueblo chileno recupere lo que es suyo. Como la vez pasada yo les ofrezco mis servicios y les aseguro que CCI Group tendrá la capacidad monetaria para comprar la inmensa fortuna tras este oro una vez que ustedes lo recuperen.

-¿En estos últimos meses ha vuelto a saber de estos vendedores del oro?

-Intenté contactarlos, pero no quisieron discutir conmigo la proveniencia de éste. Cuando traté de conversarles se negaron, especialmente cuando les dije que pudiera pertenecerle a Chile. Nunca más supe del contador que me trajo la oferta y me entregó los documentos, ni de quien representaba.

-¿Qué piensa que pasó en todos estos meses?

-Más que pensar si los documentos son falsos como dicen esas instituciones, lo principal es que ellos trataron de vender el oro y probablemente a esta altura ya lo hayan hecho. Porque el problema mayor es que esta vez el metal estaba en formato “bonos al portador” lo que es muy extraño en el mundo de las transacciones de oro. Además este metal ahora está a nombre de la Iglesia y fue movido del HSBC Hongkong al de Londres.

-¿Está dispuesto a declarar y entregar toda esta información?

-Seguro que sí, incluso viajar a Chile si mis horarios de trabajo me lo permiten. Ahora no sé si tengo toda la información porque luego que nadie prestara interés durante tanto tiempo me hizo a mí también perderlo, pero puedo volver e intentar buscar esos archivos y reconstituir los contactos de las personas que están intentando vender el oro. Pero debo decir que yo creo que me he deshecho de buena parte del material debido a la falta de respuesta de las autoridades chilenas.
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Este viejo culiao esta muerto y enterrado, y aún le tienen miedo. De muestra un botón: Todavía no pasa nada, con los famosos "Pinocheques" (mil millones de pesos de la epoca), que el Ejercito le pago al hijo de Pinochet, por la compra de la empresa Valmoval, que estaba quebrada.

Rica la democracia.